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Beneficios de la osteopatía en la columna vertebral

Durante los últimos años, han salido diferentes terapias alternativas que rompen con la hegemonía de la medicina tradicional occidental. Aunque muchas aún son desconocidas para la mayor parte de la gente, no debemos dejarlas de lado porque pueden ayudarnos justo donde la medicina medicinal no puede. Incluso pueden ofrecernos soluciones más sencillas, naturales y efectivas que la medicina tradicional.

Una de esas terapias alternativas es la osteopatía.

¿Qué es la osteopatía?

Podríamos definir la osteopatía, según la definición que sacamos de osteopatia10.com, como esa disciplina que concibe al cuerpo humano como un todo único en un sistema músculo-esquelético en el que la función y la estructura están relacionados. Puede sonar algo extraño, por lo que vamos a centrarnos más en su aplicación práctica que en su definición teórica. Hoy, repasaremos los beneficios que la osteopatía puede aportarnos a nuestro cuerpo, concretamente a nuestra columna vertebral.

Los beneficios de la osteopatía en nuestra columna

Es una zona articular que causa dolores con gran frecuencia, ya que está sometida a esfuerzos y torsiones durante todo el día, e incluso mientras dormimos. El único error es creer que todos los dolores de espalda son atribuibles a la columna vertebral, cuando la realidad es que la mayoría los producen los músculos.

Para un experto manipular las vértebras no supone ningún problema, pero para los principiantes es el sitio más conflictivo, ya que a cada vértebra corresponde un órgano y existen multitud de nervios que parten de ella. Por ello olvídense de presionar con fuerza, meter los nudillos en las vértebras doloridas, ni mucho menos pasear con los pies descalzos por encima de la columna como se ve en las películas. Eso puede que resulte muy erótico si tenemos encima a una bella y desnuda masajista, pero la realidad no corresponde a lo que vemos en el cine.

Paradójicamente, junto a la gran prudencia que debe acompañarnos, la columna vertebral permite toda clase de manipulaciones: con la palma, los nudillos, el talón, el codo, mediante presiones, pinzamientos y toda clase de técnicas extrañas. El límite está solamente en la inexperiencia y el dolor.

Diferentes modos de masajes

  • Con la palma de la mano longitudinalmente, los dedos hacia el cóccix, realizamos un recorrido suave de arriba a abajo.
  • El mismo movimiento, pero ahora hacemos más presión al apoyar la otra mano encima y mientras vamos descendiendo realizamos oscilaciones laterales.
  • Presión extrema con el talón de la mano sobre un punto concreto que notemos que está dislocado. No se trata de un golpe sino de aumentar la presión poco a poco en ese sitio.
  • Presión con los dedos índice y medio sobre cada canal lateral, comprobando y presionando cada vértebra. Al llegar al cóccix la presión se realizará con la mano.
  • Presionar siguiendo el ritmo de la respiración.
  • Ahora son ambos pulgares los que recorren los laterales de la columna, pero la presión se hace hacia el centro. Si en alguna vértebra hay dolor hay que levantar la presión y realizar masaje suave.
  • Cuando lleguemos al raquis la presión puede ser mayor y acompañada por los nudillos.
  • Entonces se realizará presión con toda la mano sobre las curvaturas naturales de la espalda, abarcando una amplia zona.
  • Seguidamente, ponemos todo nuestro antebrazo sobre la espalda y hacemos la presión al unísono. En el caso de que los masajes los realicemos en pareja no dudemos en echarnos encima de la persona y realizar una presión con todo nuestro cuerpo, manteniendo el peso bajo control.

Masajes terapéuticos localizados

Dada la gran cantidad de puntos nerviosos que pasan por la columna podemos hacer un tratamiento muy específico si presionamos así:

1 .Entre la 1 y la 4 vértebras cervicales, para dolores de cabeza, de oído, ojos y vértigos. La tercera vértebra mejora las encías, el corazón y los pulmones.

2. Entre la 4 y 5 vértebras cervicales, para problemas respiratorios como asma, ahogos. También en el hipo rebelde, la afonía y las hemorragias nasales de repetición.

3. Entre la 5 y 7 vértebras cervicales, en temblores y otras patologías del sistema nervioso. También ciertas parálisis, ataxias, secuelas de poliomielitis y esclerosis. Con la sexta conseguimos aumentar la temperatura cutánea.

4. En la 7 vértebra cervical, en trastornos cardíacos de los ancianos y tos rebelde. Es una vértebra que permite mejorar también enfermedades gripales e incluso la diabetes.

5. En la 1 vértebra dorsal, para actuar sobre taquicardias o arritmias. Actúa favorablemente sobre el corazón y la visión.

6. Entre la 2 y 4 vértebras dorsales, para afecciones abdominales y cuando los nervios atacan al estómago. La cuarta estimula el bazo.

7. Entre la 4 y 8 vértebras dorsales, para mejorar las funciones hepatobiliares, las secreciones pancreáticas y la eliminación de orina.

8. Entre la 8 y 12 vértebras dorsales, en problemas de orina, cistitis, incontinencia, prostatitis, litiasis renal y edemas. La décima y undécima estimulan la formación de hematíes y tienen acción vasodilatadora.

9. Entre la 1 y 4 vértebras lumbares, para mejorar las funciones intestinales, en especial el estreñimiento. Evita las hemorragias vaginales y contrae el esfínter urinario.

10. Entre la 1 y 5 vértebras sacras, como estimulante de las funciones sexuales y los trastornos del recto.